Colonia Suiza: A 25 Km de Bariloche, Un Poblado Fascinante

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Agreste, con tradiciones inalterables, reminiscencias europeas y cuna del Curanto Patagónico, recorrer Colonia Suiza, a sólo 25 km del casco urbano de San Carlos de Bariloche, es una excursión ideal para quienes buscan durante su estadía, disfrutar del entorno natural mezclado con algo de urbanismo, pero sin llegar a la vorágine de un centro citadino.

Durante el recorrido, lagos y montañas van acompañando el trayecto. Una vez en la colonia, los visitantes se encontrarán con las típicas casas de los primeros pobladores que arribaron a finales del siglo XIX, principios del XX, provenientes del Cantón de Valais (Suiza). Goye y Felley serán los apellidos con que de manera inmediata se familiarizarán en el lugar, porque fueron los primeros colonos en arraigarse en la zona, para luego recibir a más coterráneos como los Mermoud, Cretton, Beveraggi y Neu entre otros, quienes atraídos por la similitud del paisaje con los Alpes suizos de donde provenían, comenzaron a construir sus viviendas, dedicándose originalmente a la agricultura (plantación de cebada, centeno y frutales) y a la ganadería, actividades que fueron quedando relegadas poco a poco, cuando ya competir en el mercado con producciones a escala se tornó un retroceso.

Un poco más adelante , instalaron el primer aserradero (Goye & Fant / 1930 – 1975) y a partir de ese momento el comercio de madera formó parte de la economía del poblado y con esa materia prima comenzaron a darle a sus viviendas, la impronta que aún conservan: entramado de madera (principalmente de ciprés), revestidas con tablas horizontales de machimbre, de uno o dos pisos, techos a dos aguas y cubiertos de tejuelas de madera y luego muchas de ellas, reemplazadas por chapas de zinc.

Se trata de construcciones modestas, de diseño sencillo y equilibrado, que se integran armoniosamente al paisaje y varias de ellas han sido incorporadas al Patrimonio Histórico Arquitectónico local por su alto valor simbólico, afectivo y referencial.

La solidaridad siempre talló entre los pobladores de la Colonia (algo que sigue ocurriendo) y de esa forma algunas de las viviendas, tanto como la escuela pública N°129 "República de Suiza" y la capilla "Nuestra Señora del Rosario", fueron levantadas con el esfuerzo y trabajo de los vecinos.

La vivienda más antigua de este poblado es "La Casa Grande", levantada en 1899 por Félix Goye y es la única cabaña construida en troncos. Hacia 1960 fue ampliada y refaccionada y en la actualidad puede ser visitada previa coordinación con sus propietarios. Se encuentra ubicada en la entrada al actual Barrio de Colonia Suiza, sobre la avenida Genoveva Beveraggi, a 1,5 km. del puente de la angostura del Lago Moreno. Hoy Colonia Suiza es una excursión tradicional. Su Feria Artesanal con múltiples puestos de artesanías y comidas y la elaboración del típico Curanto, convocan a turistas y residentes, principalmente los miércoles y domingos, días en que ambos atractivos están abiertos al público. El resto de la semana se puede recorrer la zona, conocer algunas plantaciones de frutas finas y lúpulo, casas de té, el Museo "Antiguos Colonos", la fábrica de cerveza artesanal Berlina, Aldea Duendes, donde para ver hay que creer; caminar por sus calles angostas rodeadas de arroyos con agua cristalina y hasta ingresar en alguno de los campings sobre la costa del lago Moreno, para disfrutar de una tarde en contacto con la naturaleza.

En la feria, colorida y con gran variedad de artesanías (tejidos, objetos en madera de la zona, en cuero, bijouterí, artículos de decoración, juguetes didácticos, cremas de rosa mosqueta, tés de frutos de la zona y mucho más) y con aromas que se funden y que invitan a la degustación, se puede pasear medio día o día completo.

Colonia Suiza es ideal para recorrer en familia y saborear algunas de las tantas exquisiteces que ofrece. Por citar algunas: waffles rellenos con crema, chocolate, dulce de leche y frutos rojos (entre 80 y 100 $); generosas porciones de strudel de manzana, de tartas de frutilla o frambuesa, selva negra, rellenas con mousse, etc (entre 90 y 120 $); un exquisito guiso de cordero patagónico (100 a 150$); chorizos a la cerveza con chucrut y pan casero (150 a 250 $); panes de campo caseros y saborizados (50 a 80$); súper panchos con chucrut (80 a 90$); papas fritas (50 a 70 $); hamburguesas de carne vacuna, de cordero o ciervo acompañadas de cebolla caramelizada, huevo a la plancha y tomate (entre 150 y 180$); tacos de cordero, ciervo o trucha (90 a 100 $); imperdibles tortas fritas rellenas (35 $ ) ó simples (6 unidades por 60$); riquísimos licuados de frambuesa, frutilla, banana, con leche o agua (80 a 90 $); cafés (45 a 60$) y hasta un humeante chocolate caliente (entre 60 y 70 $), además de variedad de pizzas y hasta hamburguesas vegetarianas de garbanzos o lentejas, todo elaborado a la vista.

(Los precios mencionados pueden sufrir variaciones y corresponden a porciones individuales).

Un capítulo aparte merece el CURANTO, comida de origen araucano, introducido al territorio argentino desde Chile por Emilio Goye. Los invitamos a leer el artículo dedicado exclusivamente a este manjar de la Cordillera, que encontrarán en este mismo blog.

En Recepción de Villa Huinid, nuestro personal sabrá brindarles toda la información necesaria para que Colonia Suiza se torne un paseo donde disfrutar de historia, sabores y naturaleza.

Roxana Arazi

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