Rosa Mosqueta: Una planta silvestre con múltiples beneficios para la salud en Bariloche, al alcance de todos

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La Rosa Mosqueta (Rosa Eglanteria) no es originaria de la Cordillera sino de Europa Central. Sin embargo, como tantas otras especies herbívoras y carnívoras, ha penetrado en América del Sur durante la época de la conquista, echando raíces especialmente en el sur de Chile y Argentina, y se ha expandido también a Perú, algunas zonas de EE.UU., África e India.

En San Carlos de Bariloche la Rosa Mosqueta crece de manera silvestre al punto tal que ha llegado a ser considerada una planta invasiva. Se la ve en los costados de las dos rutas que recorren la ciudad desde el centro hacia el Oeste (Av. Pioneros y Av. Bustillo) y viceversa; rumbo a la Estepa - hacia el Este-; en cualquier terreno baldío; en casas particulares, a la vera de lagos y ríos y es fácilmente identificable porque si bien es un arbusto que no suele medir más de 2 m de altura y 3 m de diámetro, con tallos y ramas espinosos, una delicada flor matizada de rosa y blanco y particularmente su fruto de color rojo/anaranjado con forma ovalada, son de una belleza singular.

Pese a que no todos la aprecian, muchos hoteles y alojamientos turísticos en general la protegen y utilizan como planta ornamental. Pero más aún, dadas sus propiedades realmente increíbles para la salud y el cuidado de la piel, Bariloche ha comenzado a prestar especial atención a esos beneficios y existen emprendimientos abocados a extraer todo lo que esta planta puede ofrecer para realizar distintos productos.

El fruto de la Rosa Mosqueta es muy rico en vitamina C: posee de 600 a 2000 mg de vitamina C cada100 gramos de fruto fresco (un 15/20% más que en la mayoría de los cítricos, superando aún al kiwi y al limón). Esa vitamina cumple múltiples funciones en nuestro organismo: es fundamental para el sistema inmune, para la reparación de tejidos, es antioxidante, etc. Y también es muy buena no solo para el cuidado, sino también para la belleza de la piel que es, en definitiva, nuestra carta de presentación. Una especie de "Documento Natural de Identidad".

La cantidad de espinas del arbusto y las que rodean al mismo fruto, no hacen sencilla su recolección. Sin embargo no es impedimento para que cada vez más personas de manera individual, hagan su propia cosecha con diferentes fines y que haya emprendimientos dedicados exclusivamente a la fabricación de productos que utilizan las semillas del interior del fruto, desproporcionadas por cierto respecto al espacio donde se generan y que representan el 70 % de su peso. Es de esas semillas de las que se extrae un aceite con fabulosos efectos en la regeneración de la piel.

Este aceite contiene un alto contenido en ácidos grasos esenciales poliinsaturados: Linolénico 28-34% y linoleico 44-49%, directamente vinculados a la síntesis del colágeno. De allí su alto poder como cicatrizante en lesiones dérmicas, aplicando pequeñas dosis sobre las mismas.

Pero no todo se reduce a eso. El aceite de Rosa Mosqueta es utilizado estéticamente porque revitaliza las células de las capas interiores de la piel, potenciando las células productoras de colágeno y elastina, que permiten atenuar líneas de expresión, arrugas, ojeras, estrías y manchas.

Y en materia gastronómica, la rosa mosqueta también tiene varios usos. Entre los principales, suele utilizarse su fruto para realizar infusiones. Están quienes preparan exquisitos tés para disfrutar de un sabor diferente y muy agradable, pero también están quienes lo beben porque ese mismo elevado índice en Vitamina C (hasta 840 mg del fruto total), contribuye a combatir los síntomas de gripe y resfríos. También se elaboran dulces artesanales sin conservantes ni aditivos que suelen estar presentes en todos los hoteles de Bariloche para acompañar las tostadas del desayuno y son elegidos por los turistas para llevar como un souvenir típico de la zona.

Un descubrimiento más reciente, merced a la inquietud de la empresa Ambar-Bariloche (www.ambar-bariloche.com), junto a la Escuela de Hotelería y Gastronomía local (la única estatal en Argentina con esa orientación) y el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), es la harina de Rosa Mosqueta, elaborada en base al residuo en polvo del prensado en frío de la semilla con la que se elabora el aceite. Tras comenzar las investigaciones se obtuvieron excelentes resultados. Una harina apta para el consumo humano, ideal para repostería y pastas, dulces y saladas, con un sabor que combina acidez y dulzor y con alto contenido en Omega 3, 6 y 9. Este ensayo exitoso, además, concluyó en que no hay antecedentes en el mundo de harina de rosa mosqueta. Por lo que Bariloche se encuentra a la vanguardia de este nuevo producto que ya intenta, también, ser fusionado con algunas especias y para la elaboración de alimentos destinados a personas celíacas y diabéticas. La Rosa Mosqueta se suma de esta manera a otros sabores y productos que forman parte de la identidad gastronómica de la ciudad.

Hoy la Rosa Mosqueta, esta planta silvestre y hasta despreciada durante mucho tiempo por ser invasiva, es en una de las más buscadas y utilizadas de la región patagónica.

Y en San Carlos de Bariloche, además de las líneas comerciales de excelente calidad, la planta está por todos lados, libre y gratuita para quienes deseen cosechar sus frutos y comenzar a probarlos, al menos como un riquísimo té.

Roxana Arazi

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